3. ¿Cómo podría ser una pérdida, entonces,
encontrar un mundo en el que es imposible perder, en el que el amor
perdura eternamente y en el que el odio no existe y la venganza no
tiene sentido? 2¿Cómo podría ser una pérdida
hallar todas las cosas que realmente anhelas, y saber que no tienen
fin y que perdurarán a través del tiempo exactamente
tal como las deseas? 3Incluso esas cosas se intercambiarán
finalmente por aquello de lo que no podemos hablar, pues desde allí
te trasladarás a donde las palabras son completamente inútiles,
a un silencio en el que el lenguaje, si bien no es hablado, se entiende
perfectamente.
4. La comunicación, inequívoca y clara como la luz
del día, permanece ilimitada por toda la eternidad. 2Y Dios
Mismo le habla a Su Hijo, así como Su Hijo le habla a Él.
3El lenguaje en el que se comunican no tiene palabras, pues lo que
se dicen no puede ser simbolizado. 4Su conocimiento es directo, perfectamente
compartido y perfectamente uno. 5¡Qué lejos te encuentras
de esto tú que sigues encadenado a este mundo! 6Y, sin embargo,
¡qué cerca te encontrarás cuando lo intercambies
por el mundo que sí deseas!
5. Ahora el último paso es seguro; ahora te encuentras sólo
a un instante de la intemporalidad. 2Desde aquí sólo
puedes mirar hacia adelante, pues nunca más querrás
mirar hacia atrás para ver el mundo que ya no deseas. 3He aquí
el mundo que viene a ocupar su lugar, a medida que liberas a tu mente
de las nimiedades que el mundo te ofrece para mantenerte prisionero.
4No les atribuyas ningún valor, y desaparecerán. 5Valóralas,
y te parecerán reales.
6. Ésas son tus opciones. 2¿Qué puedes perder
si eliges no valorar lo que no es nada? 3Este mundo no te ofrece nada
que realmente desees, mas el que eliges en su lugar ¡ése
ciertamente lo deseas! 4Deja que se te conceda hoy. 5Ese mundo espera
tan solo a que lo elijas para ocupar el lugar de todas las cosas que
buscas, pero que no deseas.
7. Practica estar dispuesto a efectuar este cambio diez minutos por
la mañana, diez por la noche y una vez más entremedias.
2Comienza con lo siguiente:
3Más allá de este mundo hay un mundo que deseo.
4Elijo ver ese mundo en lugar de éste, pues no hay nada aquí
que realmente desee.
5Cierra entonces los ojos al mundo que ves, y en la silenciosa oscuridad
contempla cómo unas luces que no son de este mundo se van encendiendo
una por una, hasta que deja de ser relevante donde comienza una y
donde termina la otra al fundirse todas en una sola.
8. Hoy las luces del Cielo se inclinan ante ti, para derramar su
luz sobre tus párpados mientras descansas más allá
del mundo de las tinieblas. 2He aquí una luz que los ojos no
pueden contemplar. 3Y, sin embargo, la mente puede verla claramente,
y entender. 4Hoy se te concede un día de gracia, y nos sentimos
agradecidos por ello. 5Hoy nos damos cuenta de que lo que temías
perder era sólo la pérdida.
9. Ahora comprendemos que es imposible perder. 2Pues por fin hemos
visto su opuesto, y damos gracias de que la elección ya se
haya llevado a cabo. 3Recuerda cada hora la decisión que has
tomado, y dedica un momento a confirmar tu elección dejando
a un lado cualquier pensamiento que tengas en ese momento y poniendo
toda tu atención brevemente en lo siguiente:
4El mundo que veo no me ofrece nada que yo desee.
5Más allá de este mundo hay un mundo que deseo.