4. Piensa, mientras mantienes los ojos cerrados, en todos los horrores
del mundo que te vengan a la mente. 2Nombra cada uno de ellos a medida
que se te ocurra, e inmediatamente niega su realidad. 3Dios no lo
creó, y, por lo tanto, no es real. 4Di, por ejemplo:
5Dios no creó esa guerra, por lo tanto, no es real.
6Dios no creó ese accidente de aviación, por lo tanto,
no es real.
7Dios no creó [especifica el desastre], por lo tanto, no es
real.
5. Entre los temas adecuados para la aplicación de la idea
de hoy se puede incluir, asimismo, todo aquello que temas te pueda
ocurrir a ti, o a cualquier persona por la que estés preocupado.
2Nombra en cada caso el "desastre" en cuestión muy
concretamente. 3No uses términos abstractos. 4Por ejemplo,
no digas: "Dios no creó las enfermedades”, sino
"Dios no creó el cáncer; o los ataques cardíacos,
o lo que sea que te cause temor.
6. Eso que estás contemplando es tu repertorio personal de
horrores. 2Esas cosas son parte del mundo que ves. 3Algunas de ellas
son ilusiones que compartes con los demás, y otras son parte
de tu infierno personal. 4Eso no importa. 5Lo que Dios no creó
sólo puede estar en tu propia mente, separada de la Suya. 6Por
lo tanto, no tiene significado. 7En reconocimiento de este hecho,
concluye las sesiones de práctica repitiendo la idea de hoy:
8Dios no creó un mundo sin significado.
7. Por supuesto, la idea de hoy puede aplicarse, aparte de las sesiones
de práctica, a cualquier cosa que te perturbe a lo largo del
día. 2Sé muy específico al aplicarla. 3Di:
4Dios no creó un mundo sin significado.
5No creó [especifica la situación que te esté
perturbando], por lo tanto, no es real.