3. La visión de Cristo es un milagro. 2Viene de mucho más
allá de sí misma, pues refleja el Amor Eterno y el renacimiento
de un amor que, aunque nunca muere, se ha mantenido velado. 3La visión
de Cristo representa el Cielo, pues lo que ve es un mundo tan semejante
al Cielo que lo que Dios creó perfecto puede verse reflejado
en él. 4En el espejo tenebroso que el mundo presenta sólo
se pueden ver imágenes distorsionadas y fragmentadas. 5El mundo
real representa la pureza del Cielo.
4. La visión de Cristo es el milagro del que emanan todos
los demás milagros. 2Es su fuente, y aunque permanece con cada
milagro que das, sigue siendo tuya. 3Es el vínculo mediante
el cual el que da y el que recibe se unen en el proceso de extensión
aquí en la tierra, tal como son uno en el Cielo. 4Cristo no
ve pecados en nadie. 5Y ante Su vista, los que son incapaces de pecar
son todos uno. 6Su santidad les fue otorgada por Su Padre y por Cristo.
5. La visión de Cristo es el puente entre los dos mundos.
2Y tú puedes tener absoluta confianza de que su poder te sacará
de este mundo y te llevará a otro que ha sido santificado por
el perdón. 3Las cosas que aquí parecen completamente
sólidas, allí son meras sombras, transparentes, apenas
visibles, relegadas al olvido a veces e incapaces de poder opacar
la luz que brilla más allá de ellas. 4A la visión
se le ha restituido la santidad, y ahora los ciegos pueden ver.
6. Éste es el único regalo del Espíritu Santo,
el tesoro al que puedes recurrir con absoluta certeza para obtener
todas las cosas que pueden contribuir a tu felicidad. 2Todas ellas
ya se encuentran aquí, 3y se te dan sólo con que las
pidas. 4Aquí las puertas no se cierran nunca, y a nadie se
le niega la más mínima petición ni su necesidad
más apremiante. 5No hay enfermedad que no esté ya curada,
carencia que no se haya suplido, ni necesidad que no haya sido satisfecha
en éste, el áureo tesoro de Cristo.
7. Aquí es donde el mundo recuerda lo que perdió cuando
fue construido. 2Pues aquí se lo repara y se le renueva, pecó
bajo una nueva luz. 3Lo que estaba destinado a ser la morada del pecado
se convierte ahora en el centro de la redención y en el hogar
de la misericordia, donde se cura a todos los que sufren y donde se
Ies da la bienvenida. 4A nadie se le niega la entrada a este nuevo
hogar donde le aguarda su salvación. 5Nadie es un extraño
aquí. 6Nadie le pide nada a otro salvo el regalo de aceptar
la bienvenida que se le ofrece.
8. La visión de Cristo es la tierra santa donde las azucenas
del perdón echan raíces. 2Ése es su hogar. 3Desde
ahí se pueden llevar hasta el mundo pero jamás podrán
crecer en sus tierras estériles y superficiales. 4Tienen necesidad
de la luz y del calor, así como del amoroso cuidado que la
caridad de Cristo les provee. 5Necesitan el amor con el que Él
las contempla. 6Y se convierten en Sus emisarios, que dan tal como
recibieron.
9. Toma lo que quieras de Su depósito, para que sus tesoros
puedan multiplicarse. 2Las azucenas no abandonan su hogar cuando se
traen al mundo. 3Sus raíces siguen aún allá.
4No abandonan su fuente, sino que llevan su beneficencia consigo,
y convierten al mundo en un jardín como aquel del que vinieron,
y, al que retornarán con una fragancia todavía mayor.
5Ahora son doblemente benditas. 6Han transmitido los mensajes de Cristo
que traían y éstos les han sido devueltos. 7Y ellas
se los llevan devuelta gustosamente a Él.
10. Contempla el caudal de milagros desplegados ante ti para que
los des. 2¿No eres acaso merecedor de ésos mismos regalos
cuando Dios Mismo dispuso que se te concediesen? 3No juzgues al Hijo
de Dios, sino sigue el camino que Dios ha señalado, 4Cristo
ha soñado el sueño de un mundo perdonado. 5Ese es Su
regalo, a través del cual puede tener lugar una dulce transición
de la muerte a la vida, de la desesperación a la esperanza.,
6Permitámonos por un instante soñar con Él. 7Su
sueño nos despierta a la verdad. 8Su visión nos provee
de los medios por los que regresar a nuestra santidad eterna en Dios,
la cual nunca perdimos.