3. Éste es el mundo que el Amor de Dios revela. 2Es tan diferente
del mundo que ves a través de los enturbiados ojos de la malicia
y del miedo, que uno desmiente al otro. 3Sólo uno de ellos
puede percibirse en absoluto. 4El otro no tiene ningún significado.
5A aquellos que ven surgir del ataque un mundo de odio listo para
vengarse, asesinar y destruir, les resulta inconcebible la idea de
un mundo en el que el perdón resplandece sobre todas las cosas
y la paz ofrece su dulce luz a todo el mundo. .
4. Sin embargo, el mundo del odio es igualmente invisible e inconcebible
para aquellos que sienten dentro de sí el Amor de Dios. 2Su
mundo refleja la quietud y la paz que refulge en ellos; la tranquilidad
y la inocencia que ven a su alrededor; la dicha con la que miran hacia
afuera desde los inagotables manantiales de dicha en su interior.
3Contemplan lo que han sentido dentro de sí, y ven su inequívoco
reflejo por todas partes.
5. ¿Cuál de ellos quieres ver? 2Eres libre de elegir.
3Mas debes conocer la ley que rige toda visión y no dejar que
tu mente se olvide de ella: contemplarás aquello que sientas
en tu interior. 4Si el odio encuentra acogida en tu corazón,
percibirás un mundo temible, atenazado cruelmente por las huesudas
y afiladas garras de la muerte. 5Mas si sientes el Amor de Dios dentro
de ti, contemplarás un mundo de misericordia y de amor.
6. Hoy pasamos de largo las ilusiones, según intentamos llegar
hasta lo que es verdad en nosotros y sentir su infinita ternura, su
Amor que sabe que somos tan perfectos como él mismo, y su visión,
el don que su Amor nos ofrece. 2Hoy aprenderemos el camino, 3el cual
es tan seguro como el Amor mismo, al que nos conduce. 4Pues su sencillez
nos protege de las trampas que las descabelladas complicaciones del
aparente razonar del mundo tienen como propósito ocultar..
7. Haz simplemente esto: permanece muy quedo y deja a un lado todos
los pensamientos acerca de lo que tú eres y de lo que Dios
es; todos los conceptos que hayas aprendido acerca del mundo; todas
las imágenes que tienes acerca de ti mismo. 2Vacía tu
mente de todo lo que ella piensa que es verdadero o falso, bueno o
malo; de todo pensamiento que considere digno, así como de
todas las ideas de las que se siente avergonzada. 3No conserves nada.
4No traigas contigo ni un solo pensamiento que el pasado te haya enseñado,
ni ninguna creencia que, sea cual sea su proce¬dencia, hayas aprendido
con anterioridad. 5Olvídate de este mundo, olvídate
de este curso, y con las manos completamente vacías, ve a tu
Dios.
8. ¿No es acaso Él Quien sabe cómo llegar a
ti? 2Tú no necesitas saber cómo llegar a Él.
3Tu papel consiste simplemente en permitir que todos los obstáculos
que has interpuesto entre el Hijo y Dios el Padre sean eliminados
silenciosamente para siempre. 4Dios hará lo que le corresponde
hacer en gozosa e inmediata respuesta. 5Pide y recibirás. 6Mas
no vengas con exigencias, ni le señales el camino por donde
Él debe aparecer ante ti. 7La manera de llegar a Él
es simplemente dejando que Él sea lo que es. 8Pues de esa forma
se proclama también tu realidad.
9. Así pues, hoy no elegiremos el camino por el que vamos
a Él. 2Pero sí elegimos dejar que Él venga a
nosotros. 3Y con esta decisión descansamos. 4Su Amor se abrirá
paso por su cuenta en nuestros corazones serenos y en nuestras mentes
abiertas. 5Es indudable que lo que no ha sido negado se encuentra
ahí, si es que es verdad y puede alcanzarse. 6Dios conoce a
Su Hijo y sabe cómo llegar a él. 7No necesita que Su
Hijo le muestre el camino. 8A través de cada puerta abierta
Su Amor refulge hacia afuera desde su hogar interno e ilumina al mundo
con inocencia.
10. Padre, no sabemos cómo llegar a Ti. 2Pero te hemos
llamado y Tú nos has contestado. 3No interferiremos. 4Los caminos
de la salvación no son nuestros, pues te pertenecen a Ti. 5Y
es a Ti a donde vamos para encontrarlos. 6Nuestras manos están
abiertas para recibir Tus dones. 7No tenemos ningún pensamiento
que no pensemos contigo, ni abrigamos creencia alguna con respecto
a lo que somos o a Quién nos creó. 8Tuyo es el camino
que queremos hallar y seguir. 9Y sólo pedimos que Tu Voluntad,
que también es la nuestra, se haga en nosotros y en el mundo,
para que éste pase a formar parte del Cielo. 10Amén.