3. Tu decisión de querer ver es todo lo que requiere la visión.
2Lo que quieres se te concede. 3No cometas el error de creer que el
pequeño esfuerzo que se te pide es una indicación de
que nuestro objetivo es de poco valor. 4¿Cómo iba a
ser la salvación del mundo un propósito trivial? 5¿Y
cómo podría salvarse el mundo si no te salvas tú?
6Dios tiene un solo Hijo, y él es la resurrección y
la vida. 7Su voluntad se hace porque se le ha dado pleno poder en
el Cielo y en la tierra. 8Con tu decisión de querer ver, se
te da la visión.
4. Los ejercicios de hoy consisten en que te recuerdes a ti mismo
a lo largo del día que quieres ver. 2La idea de hoy implica
tácitamente también el reconocimiento de que ahora no
ves. 3Por lo tanto, cada vez que repites la idea, estás afirmando
que estás decidido a cambiar tu estado actual por uno mejor,
por uno que realmente deseas.
5. Repite la idea de hoy lentamente y a conciencia por lo menos dos
veces por hora, y trata de hacerlo cada media hora. 2No te desanimes
si se te olvida hacerlo, pero esfuérzate al máximo por
acordarte. 3Las repeticiones adicionales deben aplicarse a cualquier
situación, persona o acontecimiento que te perturbe. 4Puedes
verlos de otra manera, y los verás. 5Verás lo que desees
ver. 6Ésta es la verdadera ley de causa y efecto tal como opera
en el mundo.