3. Trata hoy, pues, de comenzar a aprender a mirar a todas las cosas
con amor, con aprecio y con una mentalidad abierta. 2Ahora mismo no
las ves. 3 ¿Cómo podrías saber lo que en ellas
se encierra? 4Nada es como a ti te parece que es. 5Su santo propósito
está más allá de tu limitado alcance. 6Cuando
la visión te haya mostrado la santidad que ilumina al mundo,
entenderás la idea de hoy perfectamente. 7Y no entenderás
cómo pudo jamás haberte resultado difícil.
4. Nuestras seis sesiones de práctica, de dos minutos cada
una, deben seguir la norma habitual: comienza repitiendo la idea en
tu interior y luego aplícala a aquellos objetos seleccionados
al azar que estén a tu alrededor, nombrando específicamente
cada uno de ellos. 2Trata de evitar la tendencia a dirigir la selección,
que, en el caso de la idea de hoy, puede ser una gran tentación
debido a su naturaleza totalmente extraña. 3Recuerda que cualquier
orden que tú intentes imponer le es igualmente extraño
a la realidad.
5. Debes, por lo tanto, evitar al máximo ser tú mismo
quien dirige la selección de objetos. 2Una lista adecuada podría
incluir, por ejemplo:
3Dios está en este perchero.
4Dios está en esta revista.
5Dios está en este dedo.
6Dios está en esta lámpara.
7Dios está en ese cuerpo.
8Dios está en esa puerta.
9Dios está en esa papelera.
10Además de repetir la idea de hoy durante las sesiones de
práctica asignadas, repítela como mínimo una
vez por hora, mirando lentamente a tu alrededor mientras repites las
palabras para tus adentros sin prisa. 11Por lo menos una o dos veces
deberías experimentar una sensación de sosiego mientras
haces esto.