3. Hoy necesitaremos por lo menos cuatro sesiones de práctica
de cinco minutos cada una, e incluso más si es posible. 2De
hecho, trataremos de oír la Voz de Dios recordándote
a Dios y a tu Ser. 3Abordaremos el más santo y gozoso de todos
los pensamientos llenos de confianza, sabiendo que al hacer esto estamos
uniendo nuestra voluntad a la Voluntad de Dios. 4Él quiere
que oigas Su Voz. 5Te la dio para que la oyeses.
4. Escucha en profundo silencio. 2Permanece muy quedo y abre tu mente.
3Ve más allá de todos los chillidos estridentes e imaginaciones
enfermizas que encubren tus verdaderos pensamientos y empañan
tu eterno vínculo con Dios: 4Sumérgete profundamente
en la paz que te espera más allá de los frenéticos
y tumultuosos pensamientos, sonidos e imágenes de este mundo
demente. 5No vives aquí. 6Estamos tratando de llegar a tu verdadero
hogar. 7Estamos tratando de llegar al lugar donde eres verdaderamente
bienvenido. 8Estamos tratando de llegar a Dios.
5. No te olvides de repetir la idea de hoy frecuentemente. 2Hazlo
con los ojos abiertos cuando sea necesario, pero ciérralos
siempre que sea posible. 3Y asegúrate de sentarte quedamente
y de repetir la idea cada vez que puedas, cerrando los ojos al mundo,
y comprendiendo que estás invitando a la Voz de Dios a que
te hable.