3. La salvación es un deshacer en el sentido de que no hace
nada, al no apoyar el mundo de sueños y de malicia. 2De esta
manera, las ilusiones desaparecen. 3Al no prestarles apoyo, deja que
simplemente se conviertan en polvo. 4Y lo que ocultaban queda ahora
revelado: un altar al santo Nombre de Dios donde Su Palabra está
escrita, con las ofrendas de tu perdón depositadas ante él,
y tras ellas, no mucho más allá, el recuerdo de Dios.
4. Acudamos diariamente a este santo lugar y pasemos un rato juntos.
2Ahí compartimos nuestro sueño final. 3Es éste
un sueño en el que no hay pesares, pues contiene un atisbo
de toda la gloria que Dios nos ha dado. 4En él se ve brotar
la hierba, los árboles florecer y los pájaros hacer
sus nidos en su ramaje. 5La tierra nace de nuevo desde una nueva perspectiva.
6La noche ya pasó, y ahora nos hemos unido en la luz.
5. Desde ahí le extendemos la salvación al mundo, pues
ahí fue donde la recibimos. 2El himno que llenos de júbilo
entonamos le proclama al mundo que la libertad ha retornado, que al
tiempo casi le ha llegado su fin y que el Hijo de Dios tan sólo
tiene que esperar un instante antes de que su Padre sea recordado,
los sueños hayan terminado, la eternidad haya disuelto al mundo
con su luz y el Cielo sea lo único que exista.