3. Somos los portadores de la salvación. 2Aceptamos nuestro
papel como salvadores del mundo, el cual se redime mediante nuestro
perdón conjunto. 3Y al concederle el regalo de nuestro perdón,
éste se nos concede a nosotros. 4Vemos a todos como nuestros
hermanos, y percibimos todas las cosas como buenas y bondadosas. 5No
estamos interesados en ninguna función que se encuentre más
allá del umbral del Cielo. 6El conocimiento volverá
a aflorar en nosotros cuando hayamos desempeñado nuestro papel.
7Lo único que nos concierne ahora es dar la bienvenida a la
verdad.
4. Nuestros son los ojos a través de los cuales la visión
de Cristo ve un mundo redimido de todo pensamiento de pecado. 2Nuestros,
los oídos que oyen la Voz que habla por Dios proclamar que
el mundo es inocente. 3Nuestras, las mentes que se unen conforme bendecimos
al mundo. 4Y desde la unión que hemos alcanzado, invitamos
a todos nuestros hermanos a compartir nuestra paz y a consumar nuestra
dicha.
5. Somos los santos mensajeros de Dios que hablan en Su Nombre, y
que al llevar Su Palabra a todos aquellos que Él nos envía,
aprendemos que está impresa en nuestros corazones. 2Y de esa
forma, nuestras mentes cambian con respecto al objetivo para el que
vinimos y al que ahora procuramos servir. 3Le traemos buenas nuevas
al Hijo de Dios que pensó que sufría. 4Ahora ha sido
redimido. 5Y al ver las puertas del Cielo abiertas ante él,
entrará y desaparecerá en el Corazón de Dios.