Experiecias

Solonia es para mi un reencuentro con la vida, pues sólo se vive cuando experienciamos el amor, la paz, el perdón, es decir, la verdad y cuando recordamos esa eterna "canción olvidada" de la cual formamos parte y somos.

Osiris de Briceño. Valera - Venezuela.

Una inimaginable experiencia de sentir quien soy yo. Construí, aprendí a construir mi único hogar, el templo, con el silencio, en el silencio. No valorar, no pensar, perdonar. YA!. De instante en instante con la ayuda del Espíritu Santo a través de cada uno de mis hermanos, toda la gente, los animales, las cosas. Todo. Yo. Gracias Padre.

Ángela García. Mérida - Venezuela.

La experiencia en Solonia es mas allá de las palabras y definiciones. En Solonia he vivenciado una paz, amor y alegría en una totalidad maravillosa con las herramientas de perdonar, no pensar y no valorar estoy viviendo en la eternidad del presente. ¡Gracias!

Margarita Butler. Miami, Fl - USA.

Un día decidí cambiar mi vida y buscar mi verdad y me encontré con algo maravilloso, amor puro amor y entonces mi Espíritu Santo me dijo: "Aprende a Ser" y volando cómo el viento llegué a un paraíso llamado SOLONIA en donde pude experimentar la verdad de lo que soy. En unión de Carlos y Margot.

David Delagneau. Valencia - Venezuela.

Solonia es el lugar donde el Espíritu Santo me habló y yo aprendí por primera vez a escucharle con el corazón. Aquí aprendí a ver, con los ojos que no son del cuerpo, la luz de Dios que se manifiesta en todos.

Cristina Henríquez. Miami, Fl - USA.

Al llegar tenía mucho temor de convivir con un grupo de personas que no conocía, pero es ese compartir lo que me permitió reconocer mis odios, resentimientos, inseguridades y culpas que venía arrastrando por 33 años; y verlos frente a mi me permitió trabajarlos y perdonar a otros y a mi por aquello que no pasó. El amor es la verdadera fuente de nuestro Ser.

Adriana Castillo. Bogota - Colombia.

Descubrí en el mundo un sitio por pura "casualidad", una casualidad que cambió mi vida y mi forma de ver el mundo y el protagonista de mi cambio sin jamás haberlo pensado fue Dios.

José Franco. Maracaibo - Venezuela.