3. De este modo es como llevamos nuestras prácticas hasta
Ti. 2Si tropezamos, Tú nos levantarás. 3Si se nos olvida
el camino, sabemos que Tú siempre lo recordarás. 4Y
si nos extraviamos, Tú no te olvidarás de llamarnos.
5Aligera nuestros pasos ahora de modo que podamos caminar con mayor
certeza y mayor rapidez hasta Ti. 6Y aceptamos la Palabra que Tú
nos ofreces para unificar nuestras prácticas, a medida que
repasamos los pensamientos que Tú nos has dado.
4. He aquí -al final de este párrafo- el pensamiento
que debe preceder a los pensamientos que vamos a repasar. 2Cada uno
de éstos clarifica algún aspecto de dicho pensamiento
o contribuye a hacerlo más significativo, más personal
y verdadero, así como más descriptivo del santo Ser
que compartimos y que ahora nos preparamos para conocer de nuevo:
3Dios es sólo Amor, y, por ende, eso es lo que soy yo.
4Sólo este Ser conoce el amor. 5Sólo sus pensamientos
son perfectamente congruentes; sólo ese Ser conoce a Su Creador,
se comprende a Sí Mismo y goza de un conocimiento y amor perfectos,
así como de un estado de unión constante con Su Padre
y Con¬sigo Mismo.
5. Y Eso es lo que nos espera al final de la jornada. 2Cada paso
que damos nos acerca un poco más. 3Este repaso acortará
el tiempo de manera inconmensurable si tenemos presente que Eso es
nuestra meta y que a medida que lo ponemos en práctica es a
Eso a lo que nos acercamos. 4Levantemos de las cenizas nuestros corazones
y dirijámoslos hacia la vida, recordando que Eso es lo que
se nos promete, y que este curso nos fue enviado para allanar el sendero
de la luz y enseñarnos, paso a paso, cómo regresar al
eterno Ser que creíamos haber perdido.
6. Yo te acompaño en esta jornada. 2Pues por el momento comparto
tus dudas y tus miedos, de manera que puedas recurrir a mí
que conozco el camino por el que se supera toda duda y temor. 3Caminamos
juntos. 4Es preciso que yo entienda lo que es la incertidumbre y el
dolor, aun cuando sé que no tienen ningún significado.
5Sin embargo, un salvador debe permanecer con aquellos a quienes enseña,
viendo lo que ellos ven, pero conservando en su mente el camino que
lo condujo a su propia liberación, y que ahora te conducirá
a ti a la tuya junto con él. 6Al Hijo de Dios se le sigue crucificando
hasta que camines por esta senda conmigo.
7. Mi resurrección se repite cada vez que conduzco a un hermano
sin contratiempo alguno allí donde la jornada termina para
ya no recordarse más. 2Me siento renovado cada vez que un hermano
aprende que hay un camino que nos libera a todos de la aflicción
y del dolor. 3Y renazco cada vez que un hermano se vuelve hacia la
luz que mora en él y me busca. 4No me he olvidado de nadie.
5Ayúdame ahora a conducirte de regreso allí donde la
jornada empezó para que puedas llevar a cabo otra elección
conmigo.
8. Libérame mientras practicas una vez más los pensamientos
que te he traído de Aquel que ve tu extrema necesidad, y que
conoce la respuesta que Dios le ha dado. 2Juntos repasaremos estos
pensamientos. 3Juntos les dedicaremos nuestro tiempo y esfuerzos.
4Y juntos se los enseñaremos a nuestros hermanos. 5Dios no
permitiría que en el Cielo faltase nada. 6Éste te está
esperando, al igual que yo. 7Sin ti yo estoy incompleto. 8Conforme
me complete regresaremos juntos a nuestro hogar ancestral, el cual
se preparó para nosotros desde antes de que el tiempo comenzara,
y se ha mantenido a salvo de los azotes de éste, así
como inmaculado y seguro, tal como será cuando al tiempo le
llegue su fin.
9. Permite, entonces, que este repaso sea el regalo que me haces
a mí. 2Pues esto es lo único que necesito: que oigas
mis palabras y que se las ofrezcas al mundo. 3Tú eres mi voz,
mis ojos, mis pies y mis manos, con los cuales llevo la salvación
al mundo. 4El Ser desde el que te llamo no es sino tu propio Ser.
5A Él nos dirigimos juntos. 6Toma a tu hermano de la mano,
pues no es éste un camino que recorramos solos. 7En él
yo camino contigo y tú conmigo. 8La Voluntad del Padre es que
Su Hijo sea uno con Él. 9¿Cómo no iba a ser,
entonces, todo lo que vive uno contigo?
10. Permite que este repaso sea un intervalo en el que comparti¬mos
una experiencia que es nueva para ti, aunque tan antigua como el tiempo
e incluso aún más antigua. 2Santificado sea tu nombre
3e inmaculada tu gloria para siempre. 4Tu plenitud ahora es total,
tal como Dios lo dispuso. 5Tú eres Su Hijo, y completas Su
extensión con la tuya. 6No practicamos sino una antigua verdad,
que sabíamos desde antes de que la ilusión pareciese
apode¬rarse del mundo. 7Y le recordamos al mundo que está
libre de toda ilusión cada vez que decimos:
8Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.
11. Con esto damos comienzo a cada día de nuestro repaso.
2Con esto empezamos y con esto concluimos cada período de práctica.
3Y con ese pensamiento nos vamos a dormir para despertar con esas
mismas palabras de nuevo en nuestros labios, y darle así la
bienvenida al nuevo día. 4Todo pensamiento que repasemos lo
envolvemos con ése; y utilizaremos dichos pensamientos para
mantenerlo firme en la mente y claro en nuestra memoria a lo largo
del día. 5Y así, cuando hayamos terminado este repaso,
habremos reconocido que las palabras que decimos son verdad.
12. Las palabras, sin embargo, no son sino recursos auxiliares y,
excepto por el uso que hacemos de ellas al principio y al final de
cada período de práctica, se usarán sólo
para recordarle a la mente su propósito, según lo dicte
la necesidad. 2Ponemos nuestra fe en la experiencia que se deriva
de las prácticas, no en los medios que utilizamos. 3Esperamos
la experiencia, y reconocemos que sólo en ella radica la convicción.
4Usamos las palabras y tratamos una y otra vez de ir más allá
de ellas hasta llegar a su significado, el cual está mucho
más allá de su sonido. 5Este se hace cada vez más
tenue hasta que finalmente desaparece, a medida que nos acercamos
a la Fuente del significado. 6Y Ahí es donde hallamos reposo.