3. Al igual que nuestro último repaso, estas sesiones de práctica
giran alrededor de un tema central con el que comenzamos y concluimos
cada lección. 2El tema para el presente repaso es el siguiente:
. .
3No soy un cuerpo. 4Soy libre.
5Pues aún soy tal como Dios me creó.
6El día comienza y concluye con esto. 7Y lo repetiremos asimismo
cada vez que el reloj marque la hora, o siempre que nos acordemos,
entre una hora y otra, que tenemos una función que transciende
el mundo que vemos. 8Aparte de esto y de la repetición del
pensamiento que nos corresponda practicar cada día, no se requiere
ningún otro tipo de ejercicio, excepto un profundo abandono
de todo aquello que abarrota la mente y la hace sorda a la razón,
a la cordura y a la simple verdad.
4. Lo que nos proponemos en este repaso es ir más allá
de todas las palabras y de las diferentes maneras de practicar. 2Pues
lo que estamos intentando esta vez es ir más de prisa por una
senda más corta que nos conduce a la serenidad y a la paz de
Dios. 3Sencillamente cerramos los ojos y nos olvidamos de todo lo
que jamás habíamos creído saber y entender. 4Pues
así es como nos liberamos de todo lo que ni sabíamos
ni pudimos entender.
5. Hay una sola excepción a esta falta de estructura. 2No
dejes pasar un solo pensamiento trivial sin confrontarlo. 3Si adviertes
alguno, niega su dominio sobre ti y apresúrate a asegurarle
a tu mente que no es eso lo que quiere. 4Luego descarta tranquilamente
el pensamiento que negaste y de inmediato y sin titubear sustitúyelo
por la idea con la que estés practicando ese día.
6. Cuando la tentación te asedie, apresúrate a proclamar
que ya no eres su presa, diciendo:
2No quiero este pensamiento. 3El que quiero es ________ .
4Y entonces repite la idea del día y deja que ocupe el lugar
de lo que habías pensado. 5Además de estas aplicaciones
especiales de la idea diaria, sólo añadiremos unas cuantas
expresiones formales o pensamientos específicos para que te
ayuden con tu práctica. 6Por lo demás, le entregamos
estos momentos de quietud al Maestro que nos enseña en silencio,
nos habla de paz e imparte a nuestros pensamientos todo el significado
que jamás puedan tener.
7. A Él le ofrezco este repaso por ti. 2Te pongo en Sus manos,
y dejo que Él te enseñe qué hacer, qué
decir y qué pensar cada vez que recurres a Él. 3Él
estará a tu disposición siempre que acudas a Él
en busca de ayuda. 4Ofrezcámosle este repaso que ahora comenzamos,
y no nos olvidemos de Quién es al que se le ha entregado, según
practicamos día tras día, avanzando hacia el objetivo
que Él fijó para nosotros, dejando que nos enseñe
cómo proceder y confiando plenamente en Él para que
nos indique la forma en que cada sesión de práctica
puede convertirse en un amoroso regalo de libertad para el mundo.